-Cierra los ojos. Concentrate. ¿Que ves?
-A ti! Entiende que no puedo ver otra cosa. Por mucho que me concentre acabas apareciendo tú.
Y otra vez tú. Tu pelo, tus ojos, tu mirada, tu sonrisa..
cada una de tus palabras... cada gesto que te caracteriza.
Incluso tu perfume. Tu maravilloso y perfecto perfume.
Por no hablar de cada uno de tus besos. De los vividos y de los que nos quedan por vivir.
Entiendeme. Te amo. No puedo hacer nada por evitarlo...